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The evaluation of public policies is an area of applied research in the field of the social sciences. Since the pioneering work of American political scientists of the 50s and 60s, it has been defined and studied from various perspectives. Policy analysis is a multidisciplinary field in which analytical techniques from various social sciences (sociology, economics, political science, etc…) are combined.

Wildavsky (1980) stated that “the public policy analysis is an applied field whose contents cannot be determined by limits of scientific disciplines. The nature of the problem will determine the tools you need to use “; Mény and Thoenig (1992) said that the evaluation of public policies is “the study of the action of the public authorities within society”; Ballart (1992) talked about the identification of the evaluation with the production of information that serves the public managers to get an idea about the quality of services they are producing (depending on what is deemed as value concepts), with the aim of improving decision-making and planning, management of daily operations and end results in relation to the resources invested .

In the current political and socio-economic conditions, we should be moving towards a remarkable generalization of the evaluation processes of public policy, in the sense expressed by Ballart. These assessment processes should complement the classic accounting control, hegemonic (and necessary) in public administrations.

The evaluation of public policies, should be presented as one of the most useful tools to control the agencies and public sector entities in their efforts to respond to the needs of the population and also as an instrument learning of continuous improvement. Public policy and public services are essential for the exercise of citizens’ rights and duties, and public administrations have to be at their service. They must show an attitude of greater responsibility for their actions, greater transparency, quality and efficiency in its management and, ultimately, they must help to create a more democratic system, in which the information would be more accessible to all.

In this sense, the aim of the author of this blog is to contribute, as far as possible, to give a little more impetus to the development of a culture of evaluation of public policies favoring an effective institutionalization and consistent use.

La evaluación de políticas públicas es un área de investigación aplicada, del campo de las ciencias sociales, que desde los trabajos pioneros de los politólogos americanos de los años 50 y 60, ha sido definida y estudiada desde diversas perspectivas. El análisis de políticas públicas es un campo multidisciplinar en el que se combinan técnicas de diversos campos de las ciencias sociales (sociología, economía, ciencias políticas, etc…).

Desde Wildavsky (1980), quien afirmaba que “el análisis de políticas públicas es un campo aplicado cuyos contenidos no pueden precisarse a través de lo que serían los limites propios de las disciplinas científicas, sino que será la naturaleza del problema planteado la que determinará los instrumentos que será necesario utilizar”, pasando por Mény y Thoenig (1992), para quienes la evaluación de políticas públicas consiste en “el estudio de la acción de los poderes públicos en el seno de la sociedad”, llegamos a conceptos como la identificación que hace Ballart (1992) de la evaluación con la producción de información que sirve a los gestores públicos para tener una idea sobre la calidad de los servicios que están produciendo, en función de lo que se estime como valor, con el objetivo de mejorar los procesos de decisión y planificación, el funcionamiento y la gestión de las operaciones diarias y los resultados finales en relación a los recursos invertidos.

En la coyuntura política y socio-económica actual deberíamos avanzar, hacia una notable generalización de los procesos de evaluación, en el sentido expresado por Ballart, que deberían complementar los clásicos procesos de control de legalidad contable, hegemónicos (y también necesarios) en las administraciones públicas.

La evaluación de políticas públicas, debe presentarse como uno de los instrumentos más útiles a la hora de controlar a los organismos y entes del sector público, en su labor de dar respuesta a las necesidades de la población y además, como un instrumento de aprendizaje y mejora continua. Los servicios públicos y políticas públicas son imprescindibles para que los ciudadanos puedan ejercer libremente sus derechos y deberes, y las administraciones públicas han de estar al servicio de la ciudadanía, mostrando una actitud de mayor responsabilidad de sus actuaciones, una mayor transparencia, calidad y eficiencia en su gestión y, en definitiva, contribuyendo a crear un sistema más democrático, en el que la información sea más accesible a todos.

En ese sentido, el autor de este blog no tiene mayor pretensión que aportar, en la medida de lo posible, un poco más de impulso al desarrollo de una cultura de evaluación de políticas públicas que favorezca su efectiva institucionalización y uso sistemático.

 

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